martes, 30 de mayo de 2017

Día de la Revolución de Mayo

Año tras año, un nuevo aniversario de los hechos de la Revolución de Mayo nos convoca con el fin de hacer una semblanza de protagonistas, acciones y objetivos.
Algunos mirarán fríamente aquellos acontecimientos como un pasado de ideales, carentes de vigencia, exteriorizando un homenaje formal y nada más que ritual, hasta tal punto que la bandera que nos distingue podrá ser la gran ausente en la mayoría de los edificios y casas particulares en esta fecha.
Pero la mayoría de los propósitos y anhelos albergados por los padres de la patria nunca han dejado de tener actualidad, y más hoy, en la que nuestra sociedad está sumida en sus contradicciones e incertidumbres, que inmersa en el debate entre su pasado y presente, no puede elaborar un proyecto de vida para las siguientes generaciones.
El pueblo argentino ha recorrido un largo camino. Siguió luchando y consiguió la libertad, declaró la independencia y continuó debatiéndose entre luchas y logros, tratando de formar el estado argentino.
Entonces debemos reafirmar en la sociedad argentina los valores rectores que deben guiar nuestras conductas, y que no otros que la unión y la solidaridad, pudiendo de eta manera superar el individualismo absoluto que lesiona la dignidad de los hombres y conspira contra el ideario de nación que debemos poseer como ciudadanos, debidamente cohesionados a la luz de una común identidad de destino y país.
Hoy el pueblo ya está formado, vivimos en democracia y gozamos de esa independencia que los patriotas de 1810 comenzaron a conseguir, entonces debemos hacer profesión de fe práctica, nuestra adhesión a la democracia como un estilo de vida, a través del compromiso cotidiano en aras del bienestar general.
Debemos acudir a la educación y a la cultura como instrumentos idóneos y eficaces, motorizadores del progreso. El progreso consiste en hacer de los ciudadanos seres pensantes, críticos y protagonistas.
Si bien aún hay mucho por hacer, hay algo de lo que si gozamos todos los argentinos: el uso de la libertad y de formar parte de este país del que estamos orgullosos.
Está en cada uno de nosotros seguir luchando para que nuestra vida se desarrolle adecuadamente haciendo honor a los criollos de 1810.
Si los pueblos no se ilustran...
Si no se vulgarizan sus derechos...
Si cada hombre no conoce lo que vale, lo que puede y lo que se le debe...
Nuevas ilusiones le sucederán a las antiguas...
Y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres...
Será tal vez nuestra suerte...
Mudar de tiranos sin destruir la tiranía.
Mariano Moreno
Prof. Inde Berestovoy
TM

¿Sabés qué hace la revolución cuando está sola?
¿Lo sabés? Danza.
Cuando nadie la ve, danza.
Amala así como te amo
cuando danzás sola
cuando nadie te ve
tan frágil y tan cierta.
Memorias impuras de Liliana Bodoc
Las revoluciones siempre han traído contradicciones en las sociedades, sabemos bien que la palabra revolución no es una palabra sencilla y que hay que tener cuidado al utilizarla.
La palabra revolución no fue muy querida un 25 de mayo de 1810 para un sector de la sociedad, mientras que habían otros y otras que la querían danzar... trajo consigo en esa Plaza de Mayo muchas dudas para quienes no querían que nada cambiase, que la vida permanezca igual. No así para quienes realmente creían en ella y querían que la revolución danzara, para quienes querían dejar de ser sometidos y buscar la libertad.
Entonces ese 1810 nos vuelve a interpelar, nos habla, nos anima a pensar acerca de dejar de lado el egocentrismo de poder construir con otros, con otras.
Las revoluciones son pensadas por quienes realmente creen que las cosas pueden ser diferentes, por quienes piensan que la vida puede ser distinta, dejando de lado todo egoísmo e individualismo.
Los revolucionarios de ese entonces no tuvieron miedo, seguramente más de uno los trató de locos, pensando que nada sería posible y hoy, 2017 años después, aún seguimos hablando de esa locura.
Mientras otros nos enseñaron que las revoluciones van acompañadas por el amor. Como lo hizo Ernesto Guevara de La Serna que nos dijo: "que el revolucionario verdadero está guiado por grandes sentimientos de amor"
Pero les digo una cosa... La Revolución, como nos dice Liliana Badoc, danza. Siempre está esperando danzar con nosotras, con nosotros, tal vez no como aquel 1810 pero si en la vida diaria.
Entonces pensemos quiénes serían los oprimidos, las oprimidas, los y las nadies, las y los ninguneados. pensemos como sociedad quiénes eran esas voces calladas en 1810 y cuáles serían en la actualidad.
Les propongo algo: pensemos en clave de revolución. ¿Qué voces permitimos que hablen? ¿Qué voces callamos? ¿Qué lugar ocupan las mujeres en esta sociedad? Esas voces que los historiadores se "olvidaron" de escribir, la de las mujeres revolucionarias. ¿Qué lugar les damos a los niños y a las niñas cuando hablan? ¿Qué pienso cuando hay un hermano o hermana latinoamericana que viene a nuestro país en busca de una vida mejor? ¿Qué pienso de compartir la salud, la educación, el trabajo?
Hoy, con más énfasis que otros momentos, resulta necesario pensar y buscar respuestas siempre en clave de revolución. Recordando que quienes llevaron adelante el proyecto revolucionario de 1810 pensaron en una patria grande donde Latinoamérica sea una sola.
Prof. Santiago Foucault
TT




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